Los filósofos de la naturaleza

 A mi papá le encanta la mitología griega; por eso crecí escuchando sobre “el hilo de Ariadna”, la “caja de Pandora” o “el manjar de los dioses”. Eran fábulas divertidas con las cuales se podía explicar la realidad, pero nunca pensé que toda una civilización pudiera justificar la vida y sus circunstancias en aquellos cuentos… Pero resulta que sí.

 

Cuando en el colegio recibí clases de Filosofía, mi maestra, Sor Joaquina, nos habló de esos mitos y nos explicó un movimiento que existió en la antigua Grecia para tratar de explicar los fenómenos naturales de una manera distinta a la utilización de mitos.

 

Y, en esa clase, el primer nombre que salió fue el de Tales de Mileto. Mi profesora dijo que, según Aristóteles —y nosotros no somos nadie para dudarlo—, Tales fue uno de los que comenzó a buscar racionalmente el conocimiento. Eso quiere decir que trató de explicar los eventos naturales sin recurrir a los mitos.

De hecho, también recuerdo que Sor Joaquina explicó que en Mileto (una ciudad de Grecia) se creó la primera escuela filosófica racional y que no solo estaba formada por Tales, sino también por otros dos, de nombres muy parecidos: Anaxímenes y Anaximandro.

 

Recientemente leí con mi hija unas caricaturas de filosofía donde se decía que, además de los tres filósofos de Mileto (Tales, Anaxímenes y Anaximandro), también existían otros filósofos de la naturaleza: Parménides, Heráclito, Empédocles y Anaxágoras. De todos ellos, además de los tres de Mileto, yo recordaba a Parménides, que estableció la idea de que el ser es uno, inmutable y eterno; Anaxágoras, quien fue el primero que explicó que el Sol no era un dios; y Heráclito, que me regaló mi primera expresión en griego: “panta rei” (todo fluye).

 

De Empédocles me acabo de enterar que propuso que el mundo está compuesto por cuatro elementos fundamentales: tierra, agua, aire y fuego. Estos elementos se combinan en diferentes proporciones para formar toda la materia y las cosas en el mundo.

 

He sido reduccionista al hablar de estos filósofos de la naturaleza, también conocidos como presocráticos. Pero, bueno, ha sido agradable recordar mis mañanas en el colegio, con mi profesora, la mujer más inteligente que he conocido, poniéndonos a pensar más allá de lo evidente.


Imagen: IA instruida por @marsha

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